“Insensatez” (How Insensitive) es una de las composiciones más elegantes y melancólicas de la bossa nova. La canción fue escrita por Antônio Carlos Jobim, con letra de Vinicius de Moraes, y publicada en 1963. Aunque su apariencia es sencilla y reposada, musicalmente es una pieza extraordinariamente sofisticada.
La canción tiene ese característico carácter de la bossa nova: ritmo aparentemente sencillo, síncopas suaves y una melodía que parece flotar sobre el acompañamiento.
Uno de sus mayores atractivos es precisamente la contradicción entre la serenidad de la música y la tristeza del texto. La melodía nunca parece desesperada; incluso cuando habla del sufrimiento, mantiene una elegancia casi distante. Es una tristeza sofisticada, más cercana a la nostalgia que al lamento.
Además, Insensatez ha demostrado tener una enorme capacidad de adaptación. Ha sido interpretada por artistas de mundos muy diferentes —desde la bossa nova y el jazz hasta la música instrumental— porque su estructura armónica permite que cada intérprete pueda imprimirle una personalidad distinta. En manos de un buen cantante, puede sonar íntima y frágil; en manos de un músico de jazz, puede convertirse casi en un estándar para la improvisación.
Antonio Carlos Jobim
La versión instrumental de “Insensatez” de Antônio Carlos Jobim permite apreciar de una manera especialmente clara la dimensión jazzística y armónica de esta composición. Al desaparecer la voz, toda la atención recae sobre la melodía y sobre ese extraordinario entramado de acordes que caracteriza la escritura de Jobim.
Lo primero que llama la atención es la delicadeza. Jobim no necesita una interpretación exuberante para transmitir la melancolía de la canción. Pero debajo de esa aparente sencillez existe una armonía extraordinariamente sofisticada.
“Insensatez” es probablemente uno de los mejores ejemplos de cómo la bossa nova puede convertir la sofisticación armónica en algo aparentemente sencillo. En manos del propio Jobim, la canción pierde cualquier artificio y queda reducida a lo esencial: melodía, armonía, ritmo y una melancolía extraordinariamente elegante.
Antes de convertirse en estándar de jazz o en canción de repertorio internacional, Insensatez fue, sencillamente, una maravillosa creación de Tom Jobim.
de Jobim a un territorio muy personal: una bossa nova delicada, íntima y extraordinariamente elegante, en la que la voz adquiere un protagonismo diferente al de las interpretaciones brasileñas más tradicionales.
Quizá lo más fascinante sea precisamente la relación de Lisa Ono con la música brasileña. Su interpretación demuestra hasta qué punto la bossa nova trascendió Brasil y encontró un lugar natural en Japón.
Ono no intenta imitar a João Gilberto ni a otras grandes voces brasileñas. Ha asimilado el lenguaje de la bossa nova y lo interpreta desde una sensibilidad propia, caracterizada por la precisión, la contención y el gusto por los pequeños matices.
Lisa Ono convierte “Insensatez” en una pequeña escena nocturna: una voz cercana, una guitarra que apenas se deja sentir, el ritmo suave de la bossa y una melodía que parece flotar en el aire.






